Danny Vidlak era un tipo algo peculiar, aunque aparentaba ser uno más en esta típica y desolada sociedad. A veces pasaba desapercibido, otras, la percepción no era cercana a la realidad.
Danny Vidlak era un tipo algo peculiar, aunque aparentaba ser uno más en esta típica y desolada sociedad. A veces pasaba desapercibido, otras, la percepción no era cercana a la realidad.
Conejo, ¿por qué corres? ¿Acaso llegas tarde a alguna parte? ¿O es que tienes prisa por vivir? Mueves las orejas y el rabo, como perro que espera a su amo, pero tú esperas encontrar zanahorias sin saber que la escopeta acecha.
- La vida es corta, hay que vivirla al máximo.
¿Qué hay más corto que vivir siendo inconsciente?
Observa al hombre cazando conejos. No temas, no tapes tus ojos con tus grandes orejotas. La realidad es dura cuando se la mira a los ojos, pero ¿no es acaso más duro vivir sin comprender el mundo en el que vives?
Esconderte en tu madriguera no es vivir, como esperar a lo que venga no es elegir.
Cava el pozo antes de tener sed.
Corres y corres, pues crees que por cansarte lograrás dormir, pero eso no ahuyenta tus fantasmas.
Dormir es un auténtico arte; para hacerlo bien es preciso haber estado despierto todo el día. A lo largo de la jornada tenemos que vencernos a nosotros mismos, y eso produce un cansancio que es como opio para el alma. Hemos de volver a reconciliarnos; eso es amargo y quien no se reconcilia duerme mal. Necesitamos encontrar la verdad, de lo contrario tenemos que seguir buscándola por la noche y nuestra alma se queda con hambre. Tenemos que reírnos y alegrarnos, de lo contrario, por la noche nos duele el estómago, que es el padre de todas las tristezas.
- Ohh, ¡¡calla ya, vieja tortuga!! Estás vieja y ya no sabes lo que dices. ¡Soy libre y feliz!
Cierto es que soy vieja, y gracias a ello puedo hablarte como el padre habla al hijo. Más deberíamos escuchar a quien algo nos enseña, y no hacer tanto caso a esas moscas que no dejan concentrarnos.
Porque dime, conejo, ¿cómo puedes creer ser libre viviendo en esa madriguera? Con un ojo en el qué dirán y el otro buscando al lobo.
Comes cuanto gustas y por todos es sabido tu insaciable líbido, pero la libertad no es hacer lo que uno desea en cada momento, pues esos deseos no se pueden controlar; ¿no es eso, acaso, el más claro ejemplo de falta de libertad?
- Conseguiré todo lo que me proponga, no necesito de tus consejos.
No creas a todas esas voces que te animan a seguir intentándolo; dicen que si intentas lo que quieras y lo deseas mucho, al final lo consigues.
Cierto día vi un burro dando cabezazos a una puerta de madera maciza, quería abrirla. Él seguía y seguía insistiendo, día tras otro, hasta que murió de tanto golpearse.
No se dio cuenta que la puerta tenía la llave puesta.
- Hablas demasiado, ¡dicen que te vieron hablando solo! Soy más feliz en mi manada que tú en tu soledad, vieja loca.
¿Hablar solo es de locos? Quien no habla solo, no se conoce a sí mismo. Tenéis razón, conocerse a uno mismo es lo más cercano a la locura, pues veis cosas que nadie os cuenta y os haría extremecer.
El autoconocimiento es un regalo, pero también un desafío; requiere valentía para enfrentar nuestras sombras, miedos y deseos. Pero es este profundo buceo dentro de nosotros lo que nos permite liberarnos de cadenas invisibles y vivir con autenticidad.
Entrenas por ser el más rápido de tu manada, conejo, pero olvidas ejercitar tu mente.
La soledad es el gimnasio del alma.
- La única forma de mejorar es ser el mejor, nunca fracasar. ¡Por eso quiero ser el más rápido!
¿Ves ese árbol? Intentaron talarlo y en sus heridas planté semillas. Han pasado años y en ellas han crecido flores.
Todo lo negativo, todo lo malo, tiene su parte positiva. Solo has de encontrarlo, como el río que busca su cauce.
¿Acaso crees que la nutria no entristece cuando el torrente arrasa su casa? Ella aprende y para la siguiente tormenta usará ramas en lugar de paja.
- No tengo tiempo de seguir hablando contigo. Como te dije, mi tiempo es oro.
Pobre conejo, corre y corre... pero no podrá escapar del lobo que acecha su madriguera.
No caía muy bien: tenía un sentido del humor algo peculiar y hay quien dice que cuchicheaba a nuestras espaldas... la mayoría no queríamos volver a verle; quizá no era justo, pero viviríamos mejor sin él. Fue condenado a ser el desayuno del león. Al fin y al cabo, era solo un chimpancé.
Era lenta y a veces obstaculizaba el camino, pero tampoco hacía mal a nadie. Bien es cierto que era algo impertinente en sus argumentos y se creía demasiado sabia, pero vieja y para muchos inservible, así que a nadie le apenó presenciar un nuevo festín. Al fin y al cabo, era solo una tortuga.
Era buena y graciosa, pero nada pudo hacerse por ella. Verla corretear y mordisquear bellotas no nos parecía algo demasiado malo ¿Pero quiénes éramos nosotros para oponernos al juicio del león? No volveríamos a verla, había que acatar las normas. Al fin y al cabo, era solo una ardilla.
Mi mejor amiga, aún lloro su pérdida. Pondría la mano en el fuego porque ella no hizo nada malo, ni si quiera se atrevía a opinar. Pero, ¿quién era yo para discutir la decisión? Era la ley de la selva. Al fin y al cabo, ella era solo una cebra.
.......
Cuando vinieron a por mí, ya no tenía amigos para defenderme. Tampoco enemigos, todos habían acabado en las fauces del rey de la selva; unos por decir lo que pensaban, otros por no decir lo que se supone que habían dicho, otros... no sabemos porqué. Yo no había hecho nada malo, lo prometo. Pero bueno... hay que acatar las normas. Al fin y al cabo, solo soy una gacela.
- Y, como primera medida, me haré vegetariano.
Todas las ovejas lo celebraban: unas aplaudían, otras lloraban de alegría, había quien recordaba a sus padres asesinados y al fin sentía algo de alivio. Por fin cambiaría todo.
Tras muchos años sin cumplir sus promesas, esta vez parecía que iba en serio, ¿por qué no iba a llevar a cabo sus compromisos?
El lobo había vuelto a ganar las elecciones.
El bosque seguía muriendo, y los árboles seguían votando por el hacha. Ella era astuta, los había convencido de que, por tener el mango de madera, era uno de los suyos.
Mi regreso
A pesar del buen clima, por las noches aún hacía un poco de frío.
¿Acaso consideras que, lo que dices, no es suficientemente importante como para ser comprendido?
Escribe bien, harás un gran favor a los demás, a tu cultura y, también, a tu inteligencia.
Si no quieres a las comas, tan bonitas, graciosas y juguetonas como son, no amas a los puntos, con lo que te ayudan a descansar cuando es necesario, no sufres cuando "avia" lo que no había... es que no te quieres lo suficiente.
Tu desinterés por ser entendido no es más que tu desinterés sobre ti mismo. Si no quieres que se te entienda, ¿cómo vas a entender que no se te quiera? No te entiendo, y es que ni tú te entiendes.
Navegamos en un mundo de incomprensión, y es que un cúmulo de incomprensiones genera incomprensión acumulada. No comprendemos nada porque ni tan siquiera lo hacemos con lo que expresamos nosotros mismos.
Tenemos un don, el de poder manejar el lenguaje (hablado y escrito); casi todos hemos tenido la suerte de que nos han ayudado a aprenderlo, mas la gran mayoría lo maltrata.
Pero claro, si nos maltratamos a nostros mismos con lo que comemos, con lo que pensamos, con las compañías que tenemos o con lo que no soñamos, ¿cómo no vamos a maltratar algo tan inútil e insípido como la forma de expresar nuestros pensamientos?
Total, a quién le importan éstos, si ni a nostros mismos nos interesan, siendo éstos parte nuestra esencia, un trocito de nosotros y de nuestra pequeña e insignificante historia.
Echo un último vistazo, intentando divisar ese potosí en el desierto; nada nuevo a la vista. Quizá ése es el problema, la vista, y no porque ésta sea mala, ya que la considero uno de mis pocos privilegios.
¿Privilegios? Bueno...
Camino hacia la orilla. Las olas rompen el silencio y el bello atardecer me hace recordar lo bonito de todo esto. No son necesarias las palabras, solo una mirada y una sonrisa.
Pensamientos del pasado perfilan una mueca de felicidad, mi rostro ya casi había olvidado cómo dibujarla. Miro hacia el futuro y no veo nada, está todo tan oscuro... creo que va siendo hora de volver a casa.
21 de Junio de 2022, comienza el verano. Se viene algo muy gordo, más de lo que la mayoría pueda imaginar.
Para Cleóbulo, el ser humano era la recreación de sus dioses sobre la Tierra. A lo largo y ancho de toda Grecia, sus lecciones eran bien sabidas por sus discípulos y, quienes no lo eran, sentían igual admiración, aunque ésta se reflejase en un aparente odio hacia su enclenque y desavenida figura.
Miro al horizonte, pensativo, tratando de desentrañar el gran dilema que me corroe. Las playas de Sinope me dan tranquilidad, mas no clarividencia. La cálida brisa que roza mi frente, me hace recordar que aún sigo vivo, aunque pronto lo olvide.
Haya sido magia o simple y cruel mentira, allá donde las almas felizmente descansan, nos encontraremos. Donde tus manos pinten cuadros de felicidad, donde tu mirada perfile mi sonrisa, te espero, aunque no crea en tus "te quieros".
Si te pienso en pasado, me engaño, mas mi consciente sufre.
Si te hablo en presente, me pierdo en un mar de dudas.
Una vez más, aquí me hallo, contigo. Con quien mejor me entiende y, cuando necesito, me comprende; de nuevo. Quien entiende lo que no comprendo y siempre, siempre, me ofrece lo que no tengo. Tu figura, la más bella; tus enseñanzas, por siempre serán eternas.
Eternamente bonito es observar y aprender, cuán gentil el sentir cuando de verdad ves. ¿Ves? Siempre te lo digo, no es más feliz quien cree poseer, mas si lo ves, ¿para qué necesitas creer lo que no es?
Sé, siente, mira dentro de ti y haz caso a quien te habla desde lo más profundo; sí, lo sé, no es fácil llegar hasta ese punto. Mucha gente jamás lo encuentra, otros creen alcanzarlo cuando realmente solo parecen estar soñando; ilusos, hoy en día a cualquier cosa le llaman sueño, lo más mundano es llamado amor y eso que crees real no pasa de ser un cuento; o no.
No sabes si es cierto lo que piensas, tampoco lo que lees, quizá es que no te centras en lo que debes.
Debe ser que no lo intentas, o que no sabes intentar lo que tienes, pero si no te centras en entenderte, ¿cómo vas a conseguir hacerlo con quien tienes enfrente?
Frente a eso solo queda dejar de mirar ahí fuera. Mira dentro, de ti. Tienes las respuestas a tus preguntas, solo abrázalas, no temas su envoltura.
Envuelve tus miedos y arrójalos muy lejos, que eso no te impida ver lo que realmente hay dentro.
Adéntrate en tus infiernos, pasea por tus deseos, y cuando algo no te guste no salgas corriendo. Corre, observa; analiza y explora, pues solo así llegarás si de verdad te importa.
Importante, sin duda, cuando ves crecer algo que no te gusta, empero no mires a otro lado, a no ser que quieras lamentarlo. No será hoy, quizá tampoco mañana, pero algún día plañirás el haber cerrado la ventana. Airea tu habitación, deja entrar el sol, permite que ese río fluya en tu interior.
Interiormente preguntas; exteriormente las respuestas, salen. Saliendo y fluyendo al son de tu compás. Tuyo, sí, de nadie más. No mires atrás, ni a un lado ni al otro, déjate guiar por esos pensamientos. ¿Locos? Quizá, pero tuyos.
Tuyas las sensaciones, propios tus pensamientos, que nadie te impida ser, que siempre te dejen serlo.
Ser o no ser, elijo lo primero, pues para no creer ya tengo lo que no quiero.
Quiero soñar con tus palabras, quiero volar con mis deseos, quiero seguir anhelando todo lo que querer quiero.Quiero que sigas sembrando tu poesía en mis pensamientos, quiero ser ese loco que duerme queriendo serlo.