miércoles, 14 de junio de 2023

La ley del bosque




El bosque seguía muriendo, y los árboles seguían votando por el hacha. Ella era astuta, los había convencido de que, por tener el mango de madera, era uno de los suyos.


A golpe de hierro forjado, el color verde del mapa se diluía en tenue marrón; tristeza y sollozos eran acallados por los rumores de que esto era un mal necesario.

A las ardillas no les importaba mucho. Gracias a él, el suelo siempre estaba lleno de bellotas, por lo que siguieron votándolo.
Lo mismo sucedía con los pájaros: tenían más espacio para volar y encontrar bichos de los que alimentarse. Además, siempre sería mejor que esa ruidosa motosierra.
Los reptiles recibían más luz del sol, los grillos de la luna y la tortuga... no importaba lo que dijese la tortuga. 

Esa vieja loca no hacía más que poner pegas a todo lo que ocurría a su alrededor.
Con la excusa de que era sabia y conocía la historia del bosque desde tiempos inmemoriales, se creía con el derecho a opinar y debatir. Todo le parecía mal: Secar la laguna, que atrae mosquitos y mal olor... talar grandes y viejos árboles que impiden entrar la necesaria luz del sol... o acabar con esos viejos árboles que ensucian el suelo con su pegajosa resina. La tortuga se oponía a lo que ella consideraba el fin del bosque, por algo era conocida como la vieja cascarrabias.


Ahora, en su preciosa isla de Borneo, tucanes, cangrejos y escarabajos vuelven a repetir la historia. Ella, ya sin fuerzas para debatir, contempla cómo la fauna y flora observan alegremente las nuevas chozas y barracas construidas por los humanos con esos inservibles restos de piedra y arena.

viernes, 10 de febrero de 2023

El despertar de Zaratustra (I)

 



Mi regreso

Ya lo dijo mi padre, quien me dio la vida siglos después de yo nacer: Dios ha muerto.

Deambulé por montañas, caminos y urbes; contemplando gentes y hábitos, gustos y bondades. Observar cuanto veo, me hace comprender los porqué de los cómo; y es que, en la juventud se aprende, pero en la vejez se entiende. ¿No es el ser humano un animal necesitado de fe, de creer en algo para hallar respuestas y acallar los ruidos de su cabeza? ¿No busca, acaso, desesperadamente un sentido a su vida, aunque éste sea lo más mundano? ¿Y no es eso Dios, acaso?
Quizá, después de todo, Dios no ha muerto, simplemente no era lo que esperábamos. Muchos creen no creer en ello, pero lo buscan insaciablemente. Y, aquellos que creen haberlo hallado... ohh, pobres infelices.

Pensasteis que yo había muerto, pero he vuelto de las montañas, cruzando ríos y senderos, soportando lluvias y vientos. Quizá no soy más que el reflejo de vuestro inconsciente, de todo aquello que sabéis, pero lo desconocéis. Quizá he vuelto, sí, para ver si mis lecciones valieron de algo. 

<<Ohhh, gran Zaratustra, gracias por tus enseñanzas>>, me decían aquellos. Ahora veo que el gato aún no ha aprendido a cazar.



Sobre pensar

Amigo mío, refúgiate en tu soledad. Te noto distraído ante tanto griterío y acribillado por los aguijones de los mediocres. No sigas escuchando, aprende a escucharte.
Quien no quiere pensar es un fanático, quien no puede pensar es un idiota, y quien no osa pensar es un cobarde. Por eso quiero entender lo que no sé, e intento entender aquello que creo que ya entiendo.

Se da como certeza que ahora hay menos pobreza, que se ha evolucionado; ohhh, pobres incautos. No saben que la verdad es como una manta que siempre te deja los pies fríos, la estiras, la extiendes, pero nunca es suficiente. Yo, que viví en los tiempos de Ur, que vi erigir grandes ciudades de la nada, nada tenían aquellos, ¿no? ¿Cómo decir que ahora sois menos pobres, que lo tenéis todo? Yo veo un humano con más pena, deambulando y sin rumbo fijo, almas viviendo de sus miserias. Sus vidas son como un teatro, unos pocos son actores y la mayoría son espectadores que juzgan y critican a los que viven.
Gente, mucha gente, cruzándose a diario sin mirarse las caras, caminando con sus rostros serios y cabizbajos, hablando o escribiendo mediante esa moderna tecnología que aún no comprendo bien. O ya no entiendo lo que está pasando o ya pasó lo que estaba yo entendiendo.


<<¡¡Cállate ya, ohhh, viejo loco!! Tanto pensar te hace mal, Zaratustra.>>
Mal me hace pensar, sin duda, pues más consciente soy de tantos vacíos.
Uno de los grandes problemas del mundo es que los locos y los fanáticos están seguros de sí mismos y los sabios, llenos de dudas. No les culpo, el miedo hace la ignorancia y, ésta, se encarga de realizar el resto del trabajo. Pensar y analizar requiere de valentía; quienes lo hacen, naufragan en la inmensidad de un gran océano. No creo que los individuos sean incapaces, inútiles o ingenuos, sino que el miedo les hace entregarse a las garras de la simpleza. La vida en sociedad nos hace simples. Sé que es tentador tratar todo como si fuera un clavo, pues es fácil usar como única herramienta el martillo.

El ser humano es muy manipulable, y más aún en su conjunto social: es más fácil manipular una masa de gente que a personas individuales; la presión social que ejercen unos sobre otros hacen gran parte del arduo trabajo de los dirigentes. La "policía social" es un gran arma. El "qué dirán" y el estar fuera de la corriente del momento hace que los individuos sientan miedo al rechazo. Y esto es muy peligroso, ya que se abrazan a ideas únicamente por no ser repudiados; el miedo a la soledad y a estar con ellos mismos es un riesgo que muy pocos están dispuestos a correr. Entre los que asumen ese riesgo, muy pocos llegan hasta el final de sus convicciones, ya que es un viaje muy duro en un mundo tan depredador.
Danzad, danzad mis marionetas, la función aún no ha terminado.

<<Pensar requiere de esfuerzo, y no me han enseñado a ello. Ohhh, por favor, Zaratustra, piensa por mí>>.
Pobres infelices, que llaman iluso al sabio y ellos mismos creen saber. Aprender sin pensar es inútil, y pensar sin aprender es peligroso.
Hemos llegado a la bajeza del relativismo moral. Escepticismo moral y relativismo cultural... lo mismo vale la cultura del diseño de unos zapatos que un Premio Nobel.
En el mundo escasean los pensadores; la cultura del pensamiento está perdiendo la batalla con la ignorancia y eso, claro, interesa a unos pocos. Todo ello permite la corrupción: pero no solo económica, no, no... sino la peor de todas, la corrupción moral.
Mundo éste, en que todos repiten un discurso sin analizar su sentido y consecuencias, pero creyendo que tienen razón porque hay muchos otros que piensan igual. Tan seguro estoy de lo que digo, que sí, sin duda pueden llamarme dogmático. Y no me tachen de altanero, pues no me importa equivocarme, porque del error se puede salir, pero de la confusión, jamás.



Sobre el miedo

Igual que el árbol, que cuanto más quiere crecer y avanzar hacia la luz, más fuertes y profundas crecen sus raíces, hacia abajo, hacia lo oscuro. El miedo es el mayor mal del ser humano. Éste lleva a la frustración, a la ira y a la decadencia.

<<Pero, Zaratustra, yo no le temo a nada.>>
Ohh, pobre de aquel que crea no tener miedo, pues es, sin duda, quien más teme. Ocultar la realidad de uno mismo es la mentira más difícil de desenmascarar y, por ende, el mal más complicado de curar; pues para ello, aún no se ha creado vacuna.
Los mayores asesinos de la humanidad, aquellos quienes más atrocidades cometen, son quienes más miedo tienen. ¿O no ataca la avispa, aun sabiendo que es mucho más pequeña y débil? ¿no ataca, acaso, porque siente miedo y ha de defenderse? Quien no sabe gestionar sus emociones, organizar sus pensamientos o entender cuanto ocurre; aquellos, poseen este incurable mal. No tiene más miedo quien más teme, sino quien más consciente es. Es por eso, ohh, que no os culpo, que no queráis conocer, que no queráis saber... pues el miedo lleva a los infiernos y de éstos es complicado escapar.
Abrazad la simpleza, dejad que otros piensen por vosotros, malditos. Dejad a los conscientes que disfruten de este gran mal, para ellos virtud.

En todo queréis ser únicamente espectadores, y guardaros de sentar allí donde el sol abrasa los asientos. Semejantes a quienes se paran en la calle y miran boquiabiertos a la gente que pasa, así aguardáis también vosotros y miráis boquiabiertos a los pensamientos que otros han pensado. Si se les toca, levantáis polvo alrededor, como gallinas siendo atacadas por el zorro.
Cuando se las dan de sabios, sus pequeñas sentencias y verdades me hacen tiritar de frío. En su sabiduría hay, a menudo, un olor como procedente de la charca. Y, en verdad, yo he oído en ella croar a la rana.



Sobre la libertad

Si eres pasivo intelectualmente, ¿cómo pretendes ser libre moralmente? "Libertad" es lo que más os gusta aullar, pero de ella huis como corderos. Sois como el perro que ladra, ahuyentando con ladridos a quien podría saciar su hambre.
Pedís libertad a vuestro padre y a vuestros señores, pero no sois capaces de daros libertad a vosotros mismos. ¿Cómo va el gato a cazar ratones, teniendo la comida en el plato?
Para ser libres hay que luchar con muchos factores externos: presión social, propaganda, intereses. Para todo ello hay que tener una capacidad de análisis objetivo, donde ya hemos visto que el miedo y la capacidad de pensar nos debilita ante este gran reto. Unirnos a quien creemos amigo sin serlo, es más sencillo que luchar contra el enemigo.
Nunca tengas miedo de hacer aquello que consideras correcto, pues los castigos de la sociedad son pequeños en comparación con las heridas que te infliges sobre el alma cuando miras hacia otro lado.

Para ser libre, sobre todo, hay que luchar contra uno mismo, y eso sí que es difícil. Hay pocas cosas más complicadas en la vida que dudar de una creencia propia que siempre tuviste como cierta. Para ello es necesario ser objetivo y crítico con uno mismo: analizar y examinar, sin ideologías ni colores, sin prejuicios. Hasta llegar a la inflexión: reconocer la equivocación. Normalmente, cuando hacéis esto veis cosas que no os gustan, que os preocupan o que teméis. La mayoría desiste y abandona el camino; algunos llegan a ver la luz al final del sendero, pero éste aún es demasiado fangoso para continuar. La palabra "libertad" no es más que una utopía, ¿cómo se puede hablar de su belleza, cuando nadie la ha visto? Ilusos, creéis tener amor cuando no entendéis el significado de amar.

Mucha gente habla de libertad, mas aún no encontré a nadie que hable de libertad. Voltaire decía que el hombre es libre desde el momento en que quiere serlo. Nunca escuché estupidez mayor, pues el hombre no sabe lo que es, y mucho menos lo que quiere. ¿Cómo puede querer algo que no entiende?



Mis pies ya están cansados, mas no puedo dejar de caminar. Muchos me preguntan quién fue mi maestro; éste, sin duda, soy yo mismo y a la vez lo son todos con quienes me cruzo. Y es que, enseñar y escuchar es la mejor manera de aprender. No es sabio quien sabe, sino quien entiende.

Me apena que mi padre haya caído en el olvido. Cuán fácil es usar toda esa tecnología o mirar una caja llena de héroes en movimiento, pero no observar lo que nos hace únicos, libres y felices. Hay libros que, para entenderlos como se merecen, se necesita una vida muy larga; mas la vuestra sigue por el camino de la perdición de su alma.


Y así habló Zaratustra...

martes, 10 de enero de 2023

La oveja Molly

 



A pesar del buen clima, por las noches aún hacía un poco de frío.

Como cada año, Molly odiaba más que nunca a ese maldito pastor; no entendía por qué volvía a convertir su cuerpo en una especie de famélico animal. Bien es cierto que por el día se sentía más fresca y bien avenida, pero, ¿quién era lo suficientemente déspota como para arrebatar su pelaje sin su consentimiento?
No podía quejarse del trato recibido por ese humano, ya que le proporcionaba comida, agua, cobijo... pero, al fin y al cabo, Molly no lo había elegido.


Esta vez, el color verde de la pradera resplandecía más que nunca. Los bocados eran más deliciosos de lo que jamás había recordado y la fresca agua de la laguna saciaba su sed antes de la siesta matutina.

— Una vida muy tranquila, demasiado, quizá. Molly, Molly, no empieces de nuevo a pensar y disfruta de este maravilloso día...

Cuando el sol se escondía detrás de las Grandes Montañas, como cada día, Molly y sus compañeras iban a dormir a los rediles.
A Molly no le gustaban mucho; en invierno eran lugares muy fríos y, en verano, le habría gustado más pasar la noche a ras de hierba, sintiendo la fina brisa veraniega. No entendía porqué tenía que dormir donde le decían, o pacer donde ella no decidía, o... el sueño le cerraba sus contiguos ojos, era hora de dormir.


— Otra vez ese maldito perro, ¡déjame dormir!

Como cada mañana, era hora de salir a pastar; ya estaba amaneciendo y había que seguir la rutinaria escena.
Algunas compañeras le decían que podría ser peligroso quedarse sola durmiendo y no obedecer al rebaño, pero a Molly no le agradaba demasiado sentirse una esclava.
Tras un par de ladridos más, decidió ocupar la última posición, camino a las verdes y deliciosas praderas.

— ¿Qué habrá allí detrás? Preguntaba Molly a una de sus compañeras, señalando las montañas.
— No sé, ¿qué importa?
— ¿Cómo que qué importa? ¿No quieres saber qué ven esos halcones o quién mora esas tierras? —replicó Molly
— Allí no hay nada, ya te lo han dicho muchas veces. Además, vivimos bien aquí.
— No entiendo cómo podéis vivir bien en una cárcel.

Molly se volvía a enemistar con otra compañera, ya no quedaban muchas con las que discutir sobre lo mismo de siempre. Todas pensaban igual, y eso a Molly le causaba gran irritación.

Allí, detrás de las montañas, había un mundo por descubrir. Un mundo de libertad y oportunidades, un lugar donde nadie le obligase a madrugar, le prohibiesen alejarse demasiado de sus compañeras o a cortarle su pelaje al comenzar la época de color. Estaba segura de ello, y más segura estaba de querer abandonar a todo ese rebaño de aburridas fotocopias.



— ¡Qué agua tan refrescante! Sin duda, el mejor agua que he probado nunca.

Molly estaba encantada con el lago de la parte alta de la montaña; su plan había funcionado. Escapar por la mañana, aprovechando que el sol aún no estaba en su máximo apogeo, mientras todos caminaban en paso militar hacia su rutina diaria. ¿Quién se iba a imaginar que alguien no cumpliese con su cometido?
Tras más de 6 horas a paso ligero, se dio de bruces con ese maravilloso paraje. Ingente cantidad de pasto, más verde que el más colorido lugar que su pequeña y dura cabeza jamás hubiese imaginado.

Al fin había hecho su sueño realidad. La vida que siempre había soñado, allí estaba, solo tenía que ascender por las grandes montañas. Era libre para hacer lo que quisiera: dormir en medio de la verde inmensidad, levantarse tarde si le apetecía, comer o bañarse sin que nadie se lo ordenase... eso sí que era vida. Bien es cierto que, a veces, se aburría un poco, no sabía qué hacer con tanto tiempo para ella. Pero eso no era muy importante, era libre, no como sus antiguas y esclavizadas compañeras.


Una noche sintió un escalofrío. No era una tiritona de ésas que tenía a menudo, desde hacía varios días (y es que ya se acercaba el otoño). Levantó la cabeza y vio dos luces muy pequeñas moviéndose en la otra punta de la gran pradera. Dos luces que poco a poco se acercaban y, cada cierto tiempo, emitían un ruido realmente escalofriante.
Molly recordó aquellas historias a las que no solía hacer mucho caso cuando solamente era pequeña bola de lana; por su mente pasaron imágenes de animales capaces de todo, como por ejemplo de acabar con la vida de alguna de sus compañeras. Nunca olvidará aquella noche, dos inviernos atrás, cuando un estruendo en el redil acabó con sangre y la muerte de varias de sus compañeras. Ese día supo que, en el interior de sus cuerpos, hay muchas más cosas de lo que imaginaba. 

Molly nunca vio la figura de aquel supuesto asesino, pero sabía que sus ojos eran iguales a las luces que cada vez tenía más y más cerca.
Disimuladamente, Molly se acercó al lago y nadó varios metros, aguantó la respiración y rezó todo lo que no sabía. Fue la noche más larga de su vida, pero vio la luz del día siguiente para contarlo. Bueno, realmente no podía contarlo, ya que no tenía a quién; estaba sola.

— No puedo vivir aquí más tiempo. No dispongo de cobijo, necesito algún lugar donde protegerme de esas bestias. Además, está llegando el frío y no podré aguantar mucho más tiempo durmiendo en un lugar como éste.

Tras 3 días caminando a través de las montañas, Molly estaba desesperada. No encontraba ese lugar idóneo para dormir, donde sentirse protegida. Los pastos empezaban a perder color y cada vez tenía menos comida. Por si fuera poco, el agua de los ríos y lagos que iba encontrando, estaba cada vez más fría. Su sueño se había convertido en pesadilla, tenía miedo y solo quería volver a casa. Pero, ¿cómo? Había vagado tanto que no sabía dónde se encontraba. Su libertad se había convertido en una prisión, un lugar frío y tenebroso.

A la mañana siguiente, decidió madrugar más de lo habitual. Era eso, comenzar el día con seguridad y energía, o dejarse llevar por las garras del lacerante destino.
Cuando menos se lo esperaba, una pequeña priedrecita cayó sobre su cabeza. Miró hacia arriba y pensó que todo había acabado. Echó de menos a sus antiguas amigas, aquellos fríos rediles y a ese repugnante pastor, al que ahora tanto añoraba. Petrificada, se quedó mirando a aquel terrorífico animal que, con las fauces abiertas cual fiera salvaje, parecía que fuesen a devorar a nuestra pequeña protagonista.
Tras la amenaza, el ladrido le hizo dar un salto y salir corriendo en la dirección que le marcaba ese enorme mastín. A los pocos metros, ya estaba reunida con el resto del rebaño. No había visto a esas ovejas en su vida; todas ellas bastante bien alimentadas, serenas y felices. En ese momento, Molly creyó ser la oveja más feliz del mundo.

Ya anocheciendo, una detrás de otra, salieron de los pastos en dirección a 3 enormes camiones. Más contenta que nunca, aunque sin saberlo, Molly iba camino al matadero.


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Reflexión

¿Qué es la libertad? ¿Queremos libertad? ¿Para qué? ¿Podemos vivir con ella? ¿Y sin ella? ¿Formamos parte de un rebaño?

Mucha gente cree ser libre, saliendo del yugo de un rebaño para, según cree, vivir en base a su propio juicio, moral e ideas. Pero acaba siendo esclavo de otro rebaño; muchas veces de forma inconsciente.

Cuando creo ser libre, ¿lo soy realmente? ¿mis convicciones son mías, o son un constructo creado en base a una sociedad, sus normas, costumbres, valores y enseñanzas? ¿Puedo vivir siendo (o creyendo ser) libre? ¿Es mejor ser libre, soportando miedos, inseguridades y preguntas, o vivir oprimido, sabiendo que alguien "cuidará" de mí?

sábado, 22 de octubre de 2022

Sin esencia

 




¿Acaso consideras que, lo que dices, no es suficientemente importante como para ser comprendido?

Escribe bien, harás un gran favor a los demás, a tu cultura y, también, a tu inteligencia.


Si no quieres a las comas, tan bonitas, graciosas y juguetonas como son, no amas a los puntos, con lo que te ayudan a descansar cuando es necesario, no sufres cuando "avia" lo que no había... es que no te quieres lo suficiente. 

Tu desinterés por ser entendido no es más que tu desinterés sobre ti mismo. Si no quieres que se te entienda, ¿cómo vas a entender que no se te quiera? No te entiendo, y es que ni tú te entiendes.


Navegamos en un mundo de incomprensión, y es que un cúmulo de incomprensiones genera incomprensión acumulada. No comprendemos nada porque ni tan siquiera lo hacemos con lo que expresamos nosotros mismos.

Tenemos un don, el de poder manejar el lenguaje (hablado y escrito); casi todos hemos tenido la suerte de que nos han ayudado a aprenderlo, mas la gran mayoría lo maltrata.

Pero claro, si nos maltratamos a nostros mismos con lo que comemos, con lo que pensamos, con las compañías que tenemos o con lo que no soñamos, ¿cómo no vamos a maltratar algo tan inútil e insípido como la forma de expresar nuestros pensamientos? 

Total, a quién le importan éstos, si ni a nostros mismos nos interesan, siendo éstos parte nuestra esencia, un trocito de nosotros y de nuestra pequeña e insignificante historia.

Pocas personas, demasiada gente

 



Echo un último vistazo, intentando divisar ese potosí en el desierto; nada nuevo a la vista. Quizá ése es el problema, la vista, y no porque ésta sea mala, ya que la considero uno de mis pocos privilegios.

¿Privilegios? Bueno...


Camino hacia la orilla. Las olas rompen el silencio y el bello atardecer me hace recordar lo bonito de todo esto. No son necesarias las palabras, solo una mirada y una sonrisa.

Pensamientos del pasado perfilan una mueca de felicidad, mi rostro ya casi había olvidado cómo dibujarla. Miro hacia el futuro y no veo nada, está todo tan oscuro... creo que va siendo hora de volver a casa.

miércoles, 22 de junio de 2022

La realidad de la manipulación Americana

 



Covid, guerras, feminismo moderno... nos quieren separados, enfrentados. Así es más fácil conseguir sus objetivos. Todos deberíamos dejar de lado convenciones políticas, partidismos e ideologías, para pensar en esto. Pero es algo terriblemente difícil pedirle a la gente que piense por sí misma; la propaganda y la manipulación han creado marionetas sin alma; sin sentimientos y sin intereses unos, con necesidad de ser y creer en algo, otros. Entes que viven en una mentira, creyendo ser libres.


Aún hay gente que cree que la pandemia fue un proceso natural, sin intereses de por medio.
Aún hay gente que piensa que la guerra de Ucrania existe porque un señor llamado Putin se ha vuelto loco y quería invadir un país para hacerlo suyo.
  · Actualmente hay 57 conflictos bélicos alrededor del mundo (varios de ellos con EEUU como actor principal). Solo se habla de uno de ellas.
Aún hay gente que consume toda esta manipulación mediática, y es terrible. Es abominable ver cómo la gente es amoldada a gusto de quien manda, cómo repiten el discurso que les interesa.

Y lo más terrible de todo, es que esto ya ha ocurrido anteriormente. Ha ocurrido siempre, a lo largo de la historia: Así entró EEUU en la guerra de Irak (aniquilación de Irak, perdón), así llegamos a la Primera y Segunda Guerra Mundial...
Y seguirá ocurriendo, pues el hombre es el único animal que tropieza infinitas veces en la misma piedra.


El mundo tiene dos vertientes, que luchan por la hegemonía mundial. Una, la que lidera EEUU con su marioneta, la Unión Europea. La otra vertiente la lidera China (antiguamente lo hacía la URRSS).

EEUU, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, se convirtió en el indiscutible líder del planeta, y no por casualidad:
- EEUU entró en la segunda gran guerra porque sabía que podía beneficiarse mucho de ésta. Entró en el momento justo, en Diciembre de 1941, para aliarse con las potencias europeas.
- Cuando la guerra finalizó, EEUU llevó a cabo el Plan Marshall, para la reconstrucción de Europa. Reconstrucción financiada por ellos, claro. Además de préstamos y otra serie de beneficios, también se acordó el dólar como moneda de cambio mundial.
- Múltiples acuerdos económicos y comerciales con Europa. 
- Creación de la OTAN, para mantener a raya a su principal rival, la URRSS.

Desde siempre, en la historia conocida, los pueblos entran en guerras por intereses económicos y de poder. La propaganda se encarga de que esos intereses sean social y moralmente aceptados; Antiguamente en nombre de Dios o la patria, hoy en día, como Dios ha muerto y la patria no es suficiente, buscan tocar los derechos humanos o cualquier otra fibra sensible de los tiempos que corren.


Estados Unidos está viendo cómo pierde su hegemonía mundial en detrimento de su gran rival en la actualidad, China.
China se ha convertido en la cuna de la tecnología, es la nación llamada a dominar el mundo. Y no es por casualidad. 
China lleva años invirtiendo en el continente dormido, África. Está llevando muchas empresas para explotar los países africanos, están comprando tierras y trabajando silenciosamente con miras al futuro.
No solo en África, sino en Europa, Asia y América; China está jugando muy bien sus cartas desde hace ya muchos años.

Estados Unidos, por su parte, se comporta como un animal herido. Da sus últimos coletazos, intentando cualquier cosa que esté en su mano para continuar siendo la primera potencia del panorama mundial.
La tierra de la libertad, cuna de la democracia y los derechos. La tierra prometida... 


Por todos debería ser conocida la ya famosa Agenda 2030, cuyo slogan es "No tendrás nada y serás feliz". Y cuánta razón... al menos en la mitad de la afirmación.
Es una pena que, viviendo en un momento de la historia donde podemos acceder a ingente cantidad de información, la gente esté tan desinformada.


"Dame el poder de usar la propaganda y dominaré el mundo".

Pequeño análisis del futuro próximo

 



21 de Junio de 2022, comienza el verano. Se viene algo muy gordo, más de lo que la mayoría pueda imaginar.


Acabamos de pasar una pandemia, con la gasolina a 2€/L, en plena inflación (llegando a la estanflación) y en medio de la guerra entre EEUU y Rusia, con la excusa de asesinar ucranianos.

Miro a mi alrededor, observo a la gente, incluso hablo con ellos y veo más de lo mismo: pasotismo.
Nadie se da cuenta de lo que está por venir (de hecho, ni tan siquiera son conscientes de lo que está sucediendo, o de lo que ha sucedido) y lo peor de todo es que, cuando tratas de explicarlo, no les importa.
Está en juego mucho, y la gente no quiere saberlo. ¿Ignorancia? ¿Miedo? ¿Estado de bienestar? Bueno, esto último está a punto de acabar.


Hemos entrado en un momento histórico dentro de la sociedad moderna.
La transición de poderes en el ámbito mundial: la caída de EEUU como primera potencia mundial va a dejar tras de sí una verdadera ecatombe económica y social.

Resumamos los puntos más interesantes, que no se cuentan en los medios de comunicación:

● Guerra de Ucrania:
   • EEUU lleva años en decadencia, y eso es algo que no están dispuestos a asumir. Y ése es el principal motivode la guerra.
   • Los precios de la gasolina han subido mucho, y subirán mucho más. Ver los precios a más de 3€/L es algo que veremos cuando nos acerquemos al invierno.
   • Se trata de una guerra de poderes, una guerra económica. Con el foco puesto en una guerra energética.

● Bill gates lleva varios años saliendo de sus posiciones para invertir en tierras de cultivo. Se ha convertido en el mayor terrateniente de América. ¿Casualidad?

● Deuda española: Cada vez generamos más deuda. Una deuda impagable y que aumenta año tras año, gracias a la prostitución del país por medio de nuestros indeseables dirigentes.

● Argelia: Bajo órdenes de EEUU, España ha roto relaciones con un aliado estratégico muy importante, Argelia. A éstos les comprábamos el 80% del petróleo; ahora lo hacemos a EEUU, mucho más caro.

● Marruecos: Entregar el Sáhara a Marruecos no es más que otra ordenanza de EEUU, para así aprovecharse de los importantes recursos naturales de la zona.

● Pandemia: Casualmente, antes de ocurrir los puntos previamente mencionados, ocurrió una pandemia mundial. En el futuro se estudiará todo esto desde una perspectiva mucho más objetiva. 

● Propaganda: El gran arma de los gobiernos. Recordad: si un medio de comunicación insiste con un mensaje, es muy posible que quieran convencerte de algo que les interesa por algún motivo que no te cuentan.

● Censura: En los últimos años hemos visto unos niveles de censura difícilmente imaginables; cerrando canales de información alternativos y bloqueando publicaciones que no van alineados con lo que quieren contarnos.


A lo largo de este próximo invierno y durante todo el 2023, en el mundo y especialmente en España va a haber muchos problemas. Problemas de suministros, de comida y, sobre todo, económicos.
Viene una crisis muy gorda, más que la del 2008. Van a suceder muchas cosas de aquí en adelante... y recordad: nada será casualidad.




lunes, 2 de mayo de 2022

El sabio y el burro

 



Para Cleóbulo, el ser humano era la recreación de sus dioses sobre la Tierra. A lo largo y ancho de toda Grecia, sus lecciones eran bien sabidas por sus discípulos y, quienes no lo eran, sentían igual admiración, aunque ésta se reflejase en un aparente odio hacia su enclenque y desavenida figura.


Acompañado de sus más allegados, paseaba todas las mañanas por las calles de Samos, su tierra natal, desentrañando los enigmas que la vida les ponía en forma de acertijo. Ya fuere mediante novedosos procesos matemáticos, aplicando fundamentos de aquello que ese grupo de locos denominaba "filosofía", o tratando de entender los augures que unos viejos adivinos encontraban en las entrañas de esos pobres animales sacrificados.

Cleóbulo siempre encontraba una respuesta para todos aquellos que sentían la necesidad de averiguar los entresijos del destino. Su inteligencia y enseñanzas hacían de su compañía un preciado bien; había quienes, incluso, la preferían antes que las honorables y bien preciadas Guerras Médicas, de las que todo hombre que se aprecie dentro de la gran Grecia, soñaba formar parte.


Toda la admiración que sus pupilos sentían hacia Cleóbulo, ese respeto y adulación, se convertía en soledad y tristeza en su interior. Sin saber bien porqué, Cleóbulo no era feliz. A pesar de todo, de ser considerado el hombre más sabio de la Magna Grecia, no sabía cómo ser dichoso. Eso le atormentaba.
Cada noche, postrado en su cama, divagaba sobre su suerte. Trataba de entender lo que, a priori, debería ser el más sencillo de sus enigmas; sin embargo, sus procedimientos, que tan grande le habían hecho, no daban con la solución a sus preguntas. Preguntas que ni él mismo podía responder; si no él, ¿quién podría?

Una mañana, mientras daba de comer a sus animales, se percató de que Bruto, su burro, jugaba feliz en una charca cercana a casa. Ese estúpido animal se divertía llenándose de fango hasta sus grandes orejotas, mientras rebuznaba tontamente como si nadie le escuchase. 
Era feo y prescindible, su vida consistía en llevar esa pesada carga sobre sus lomos y alimentarse de sucio pasto y heno.
<<Estúpido animal. Si no fuese por tu fuerza y coraje, ya me habría deshecho de ti hace tiempo>>. Y es que, ni siquiera su carne sería plato para un buen festín. Aún así, allí estaba él, dichoso en su ignorancia.

Sin saber muy bien, cuándo ni porqué, Cleóbulo comenzó a visitar a Bruto todas las mañanas. No entendía el motivo, pero le daba paz y tranquilidad. Quizá porque ese estúpido animal le hacía no pensar en sus problemas matemáticos o en todos esos detractores que tenía a lo largo y ancho de las polis griegas; quizá porque su pureza le hacía sentirse bien.
Un trozo de maíz le producía una tonta felicidad a ese simpático animal, y simplemente cepillarle el lomo y deslizar la mano sobre su cabeza, en lo que podría parecer una caricia, confortaba a ambos hasta el punto de sentirse bien el uno con el otro.

Bruto rebuznaba de felicidad cada vez que veía a ese viejo enclenque acercarse, día y noche. No entendía los susurros que le llegaban a sus orejotas, mientras lo abrazaban y rascaban la cabeza, pero le gustaban. Bruto era feliz.
Cleóbulo no quería preguntarse por qué, de repente, se sentía un ser dichoso. En el fondo lo sabía pero, por primera vez en mucho tiempo, dejaba las ponderaciones alejadas de su huesuda cabeza.
Todos los días, tras sus tertulias, estudios e investigaciones, deseaba llegar a casa, mientras mostraba gratitud a su querida Eufrósine, la diosa de la alegría.



Cleóbulo pasó sus últimos días de vida lamentándose, maldiciendo aquellos lejanos momentos en que los palos y las malas palabras golpeaban el lomo de su compañero.
<<Si no le hubiese hecho trabajar tanto, seguro que aún seguiría conmigo... todavía era joven>>.
Antes de cerrar los ojos por última vez, su rostro dibujó una sonrisa, dando gracias a sus dioses por haber conocido algo tan cercano a la felicidad.

Buscando almas puras

 


Miro al horizonte, pensativo, tratando de desentrañar el gran dilema que me corroe. Las playas de Sinope me dan tranquilidad, mas no clarividencia. La cálida brisa que roza mi frente, me hace recordar que aún sigo vivo, aunque pronto lo olvide.


Hace ya tiempo, me cansé de buscar a mi alrededor, tratando de encontrarlo. Por eso, ahora solo miro allá donde la imaginación es capaz de alcanzar, donde los sueños creen haber encontrado ese Santo Grial, donde nada hay, donde engaño a mi mente.


La gran ciudad, un colapso de ingente actividad y dudosa pureza. Mucha gente y poca inocencia. La pesadumbre de ver la virgen Naturaleza tan transfigurada y corroída.
La luz del sol refleja su mirada sobre todas esos cuerpos, cabezas llenas de experiencias y vidas, pero pocos rayos atravesando esos opacos bultos.
En la noche, me deslumbran los destellos, devolviendo la luz de mi candelabro como si Zeus intentase lanzarme sus poderosos rayos. No me queda otra que agachar la cabeza y seguir imaginando.

Tan fácil es encontrar gente, vicios, palabras... tan difícil descubrir almas puras.

viernes, 4 de marzo de 2022

La era de la desinformación




Las noticias del telediario, los programas sensacionalistas, periódicos, la radio...

Existen unos pocos con medios para manipular a muchos.


El ser humano siempre ha sido muy maleable.
El Imperio Romano daba pan y circo a sus ciudadanos, para que creyeran ser felices y así hiciesen todo lo que se les pedía. A los cristianos y musulmanes de la antigüedad no les importaba morir en batalla, porque llegarían al cielo; eran los soldados ideales para cualquier dirigente. En la Segunda Guerra mundial, los nazis siempre han sido vistos como una raza diferente de crudos asesinos, sin pararse a pensar el contexto histórico de por qué hicieron lo que hicieron. Hoy en día, sin ir más lejos, lo mismo está sucediendo con Rusia en el conflicto con Ucrania, donde la gente de occidente no sabe ni remotamente la realidad de toda esta situación.

Un pueblo manipulado, un pueblo que no piense por sí mismo, es un ejército fiel a manos de los gobiernos. Y qué mejor forma de disponer de un fiel ejército de vasallos, que haciéndoles creer que lo tienen todo y son libres.
Siempre se ha de tener al pueblo entretenido. Ya sea trabajando, haciendo que luchen por llegar a fin de mes, cuidando a sus familias, o dándoles películas, series y fútbol. Porque, de no ser así, se consigue un pueblo con demasiado tiempo libre para pensar; y eso es lo último que quieren los gobiernos, un pueblo que piense por sí mismo.

Los gobiernos utilizan una forma de represión muy eficaz, lo que yo llamo la policía del pueblo.
Para la gente que manda y necesita que tengamos un pensamiento determinado, es muy complicado "perseguir" y tratar de acosar a los ciudadanos que no piensan como ellos quieren. Para ello, se bastan con un arma muy poderosa, que no es más que manipular a las masas para que éstas hagan de represores del resto de la sociedad.
Desde las altas esferas, se han dado cuenta (desde hace muchos años, siglos) que un gran porcentaje de la sociedad es altamente manipulable. Y no lo es porque sean genéticamente inferiores o diferentes al resto de una forma natural, sino simplemente porque su situación personal, económica o educativa les ha llevado a formar parte de ese conjunto de ilusos sociales.
Si impregnas a un alto porcentaje de la sociedad con una ideología determinada, estos mismos se encargarán de aislar y apalear a los pocos descarriados con una actitud crítica, objetiva o que traten de entender los porqués de las situaciones, intentando desenmascarar las mentiras de esos entes manipuladores.
Así, gran parte de la gente con espíritu crítico, se ve obligado a seguir a las masas para no ser denostado y aislado socialmente.

Cuando los medios de comunicación envíen un mismo mensaje de forma insistente, es momento de pararse a pensar por qué lo hacen, ya que lo más probable es que estén intentando manipularnos.
Normalmente, estos medios de comunicación actúan según les dicta el gobierno de turno. Aunque, peor aún, es cuando se ven obligados a informar según les dictan los mandatarios extranjeros; porque tristemente, España no es un país soberano, sino vasallo de la Unión Europea y, por ende, de Estados Unidos.


No hay mayor represión que la que nos imponemos a nosotros mismos, creyendo que lo sabemos todo, cuando realmente no sabemos nada. No hay más falta de libertad que cuando creemos ser libres.

Dame el poder de comunicar, y dominaré el mundo.

lunes, 20 de diciembre de 2021

La sociedad dormida




Nos da miedo pensar.

Nunca, en toda la historia conocida de la humanidad, hemos tenido la oportunidad de ser tan libres. De tener tantas cosas al alcance de la mano, de disfrutar de nuestro tiempo en hacer... en no saber qué hacer.

El ser humano tiene dos grandes virtudes que le diferencia del resto de los animales, y éstas son su capacidad de raciocinio y su inteligencia.
Virtudes que nos hace manipular la naturaleza a nuestro antojo, crear y destruir, fabricar complejos artilugios para hacernos la vida más fácil, y también de acabar con ésta. Somos la 'especie elegida' por nuestras capacidades únicas e inigualables dentro de la madre naturaleza.

Curiosamente, esto traza un gran problema para esta raza maldita.


El ser humano, de forma inherente, tiene la capacidad y necesidad de pensar, de analizar y aprender. Por ello llegamos a dominar el fuego, domesticamos animales, aprendimos a cultivar cosechas o creamos la escritura. Por ello descubrimos los entresijos de la ciencia, concebimos las matemáticas y hemos ido aprendiendo a lo largo de la historia. Somos seres que necesitamos expandirnos intelectualmente. 

Pero, ¿qué sucede cuando no somos capaces de utilizar todas esas herramientas necesarias que llevamos en nuestro adn? Sin duda, nos lleva al ocaso como individuos. 

Existen muchas maneras de que la gente pierda ese interés por la creación, por el aprendizaje, por la vida.
Las más evidentes son los somníferos tecnológicos: shows televisivos, películas, series, teléfonos móviles...
Otras, con un propósito más claro: las noticias o determinadas normas impuestas que simplemente tomamos como correctas. 
Con todo ello, se promueve el que la gente se divierta, no piense en problemas sociales reales, y dejen la creatividad y la evolución personal de lado. Y es que, un pueblo dormido es un pueblo fácilmente manipulable. Se convierte en una sociedad no conflictiva.

Vivimos 'demasiado bien', viendo películas, jugando a divertidos videojuegos o poniendo nuestra mejor pose en las redes sociales. Consumimos día sí y día también para suplir nuestro vacío interior... que nunca se termina de llenar. Y es que, es necesario que éste exista para que sigamos haciendo girar la rueda.
Sentarnos a reflexionar sobre la vida, el mundo que nos rodea, cómo mejorar nuestro entorno o lo que tenemos cerca, es algo excesivamente complejo: requiere pensar. Y aquí aparece un grave problema del ser humano, el miedo.
¿Por qué vamos a pasar el mal trago de pensar, de analizar, de entender... cuando podemos estar viendo una serie o un partido de fútbol?


El enorme problema de todo esto es que, como hemos dicho, el ser humano de forma inherente tiene esa necesidad de aprender y mejorar. Al coartarnos de todo esto, creamos una frustración que produce un efecto envolvente: nos hacemos más inútiles, incapaces e inapetentes. No hay nada que de verdad nos motive interiormente, son todo "fachadas" e intentos de rellenar un tiempo vacío de contenido y esencia.
Por estos motivos, por ejemplo, la tasa de suicidios a medida que "avanzamos" como sociedad es cada vez mayor.

Todos estos problemas descritos se convierten en algo aterrador, ya que las generaciones venideras se van a criar en una educación y cultura donde todo esto es lo normal, donde vivir y actuar de esta somnorífera forma será el canon de la sociedad. Donde la gente que piense, que quiera aprender, que sea diferente, será apartada del rebaño. Y eso es muy peligroso para nuestra supervivencia como especie.



Se nos ha enseñado que es mejor evitar los problemas y mirar hacia otro lado. La gente huye del debate constructivo. Estamos educados para producir y mantener un sistema, pero que no se nos ocurra analizar, poner normas en entredicho u opinar diferente a las tendencias sociales.
Maldito Sócrates, cuánto daño has hecho a estos pocos descarriados...


Consigue que el pueblo tenga miedo, y tendrás una élite tiránica. Consigue que la élite tenga miedo, y tendrás un pueblo libre.

martes, 12 de octubre de 2021

Pintando cuadros



No me hagas mirar atrás, pues si lo hago tropezaré con mi futuro. No me des la mano, pues no me salvará mientras me ahogo.
No me abraces, pues me quedo... hagamos de nuestra poesía el más bello de los recuerdos.

Solo recuérdame como una bonita piedra en tu camino, aquella que te emocione en alguna de tus noches de tristeza.

Haya sido magia o simple y cruel mentira, allá donde las almas felizmente descansan, nos encontraremos. Donde tus manos pinten cuadros de felicidad, donde tu mirada perfile mi sonrisa, te espero, aunque no crea en tus "te quieros".


Notas de un loco




Si te pienso en pasado, me engaño, mas mi consciente sufre.

Si te hablo en presente, me pierdo en un mar de dudas.

Si te sueño en futuro... ay si te sueño, benditos sueños.

miércoles, 27 de mayo de 2020

Contigo, de nuevo

 

Una vez más, aquí me hallo, contigo. Con quien mejor me entiende y, cuando necesito, me comprende; de nuevo. Quien entiende lo que no comprendo y siempre, siempre, me ofrece lo que no tengo. Tu figura, la más bella; tus enseñanzas, por siempre serán eternas.

Eternamente bonito es observar y aprender, cuán gentil el sentir cuando de verdad ves. ¿Ves? Siempre te lo digo, no es más feliz quien cree poseer, mas si lo ves, ¿para qué necesitas creer lo que no es?
Sé, siente, mira dentro de ti y haz caso a quien te habla desde lo más profundo; sí, lo sé, no es fácil llegar hasta ese punto. Mucha gente jamás lo encuentra, otros creen alcanzarlo cuando realmente solo parecen estar soñando; ilusos, hoy en día a cualquier cosa le llaman sueño, lo más mundano es llamado amor y eso que crees real no pasa de ser un cuento; o no.

No sabes si es cierto lo que piensas, tampoco lo que lees, quizá es que no te centras en lo que debes.
Debe ser que no lo intentas, o que no sabes intentar lo que tienes, pero si no te centras en entenderte, ¿cómo vas a conseguir hacerlo con quien tienes enfrente?

Frente a eso solo queda dejar de mirar ahí fuera. Mira dentro, de ti. Tienes las respuestas a tus preguntas, solo abrázalas, no temas su envoltura.
Envuelve tus miedos y arrójalos muy lejos, que eso no te impida ver lo que realmente hay dentro. 

Adéntrate en tus infiernos, pasea por tus deseos, y cuando algo no te guste no salgas corriendo. Corre, observa; analiza y explora, pues solo así llegarás si de verdad te importa.
Importante, sin duda, cuando ves crecer algo que no te gusta, empero no mires a otro lado, a no ser que quieras lamentarlo. No será hoy, quizá tampoco mañana, pero algún día plañirás el haber cerrado la ventana. Airea tu habitación, deja entrar el sol, permite que ese río fluya en tu interior.

Interiormente preguntas; exteriormente las respuestas, salen. Saliendo y fluyendo al son de tu compás. Tuyo, sí, de nadie más. No mires atrás, ni a un lado ni al otro, déjate guiar por esos pensamientos. ¿Locos? Quizá, pero tuyos.

Tuyas las sensaciones, propios tus pensamientos, que nadie te impida ser, que siempre te dejen serlo.
Ser o no ser, elijo lo primero, pues para no creer ya tengo lo que no quiero.

Quiero soñar con tus palabras, quiero volar con mis deseos, quiero seguir anhelando todo lo que querer quiero.
Quiero que sigas sembrando tu poesía en mis pensamientos, quiero ser ese loco que duerme queriendo serlo.

domingo, 24 de mayo de 2020

Pertenezco, luego siento



Todo el mundo necesita ser algo.

Unos dicen ser de izquierdas, otros, de derechas; hay enfervorecidos seguidores del Madrid o del Barca, quienes adoran a su patria o a sus dioses, e incluso quien toma como dogma de fe una nueva doctrina aprendida en las noticias o en Twitter. Todos ellos tienen sólidas convicciones, ideas muy claras sobre sus creencias y motivaciones.

Y es que, el sentimiento de pertenencia consigue algo que es muy difícil de lograr con cualquier otra herramienta: evitar el miedo y la soledad del alma.


Vivimos en una sociedad sin alma, vacía interiormente hablando, donde el ser humano carece de ideas propias y de convicciones individuales.
Tener el alma vacío es uno de los mayores males que puede tener un individuo; carecer de estímulos espirituales, de creencias y de argumentos ante las preguntas que te hace la soledad.


Ser algo, creer en algo, hace que te enfoques en esa idea, en esa tendencia o creencia. Con esto dejas (en parte) tu vacío interior atrás, enfocando tus fuerzas en eso nuevo en lo que creer, para alimentar tu espírutu y tus ganas de vivir. Consigues objetivos a realizar en ámbitos de tu vida que se encontraban vacíos, inviertes el tiempo en tareas que te convences que aportan.
Con esa nueva herramienta que te proporcionan, sientes que eres útil a ti mismo y a los demás.

Esta utilidad no solo funciona como herramienta interna hacia un mismo individuo, sino también como herramienta social en uno mismo, y es que te ayuda a estar protegido. No hay mejor manera de estar protegido socialmente, que ser parte de un conjunto con unas mismas ideas y creencias, pues entre todos los entes que conforman ese grupo social se dan la protección y la convinción de la que uno mismo carece. Forma parte de un todo y se siente útil y poderoso.

También está la parte revolucionaria que todos llevamos dentro. Ese toque mágico que hace que tu adrenalina aumente y tus sentidos se sientan alimentados por ese nuevo movimiento al que sigues. El tener la sensación de estar haciendo algo más allá del límite, ya sea creando, innovando o saltándose las normas. Eso sí, teniendo el respaldo de un movimiento y un grupo social.


Hay dos formas de vivir: Tratando de generar tus propias ideas y evolucionando según te lo pida tu propia personalidad, o aferrarte a ideas ajenas para creerte en una plenitud incompleta.

¿Cuál eliges?

domingo, 17 de mayo de 2020

Contigo

 

Me susurras en las noches, me visitas de mañana,

aun cuando esté envuelto en tinieblas, siempre elevas mi persiana.


Tu luz dejas pasar, alumbrando mis ideas,

y aunque parezca que no hay más, esta cuerda es eterna.



<<A menudo echo de menos tus paseos por mi cabeza, la belleza de tus formas y el sentarnos a disfrutar de ese juego que tanto nos gusta; recreándonos en ese eterno viaje condensado en las horas, minutos y segundos que el tiempo nos regala.

Por eso, nuevamente, vuelvo a suplicarte al oído que tengamos otra gran velada>>.



Me buscas para hablar si las calles están mudas, me visitas por las noches si requiero de tu ayuda.

A veces imagino que necesitas compañía, aunque realmente no sé si te vale con la mía.


Eres agua en la tormenta, eres fuego en mi deseo,

y aunque tú no te des cuenta, eres todo lo que quiero.


Porque eres bella sin quererlo, porque eres todo sin saberlo, y es que solo con mirarte, yo ya todo lo comprendo.

Te doy forma con mis dedos, en mi papel o en mis sueños, si estás triste te moldeo, despierto o mientras duermo. 


Mira, mira, esto es todo lo que tengo, y aunque bien ya lo conoces, a menudo te sorprendo.

Sólo coso pensamientos, sólo hilo con deseos, no esperes gran cosa, de la tinta de este viejo.


¿Eres canción o eres poema?, ¿eres texto o eres frase?, sé lo que desees, pero no quieras soltarme.

Ven conmigo, te protejo, que aunque hoy esté cansado, para ti siempre habrá versos de este loco enamorado.


En ti siempre confío, sé que no defraudarás

a este viejo aún niño, que no deja de soñar. 


Aunque muchos te maltraten, yo siempre te cuidaré, y es que ellos no saben ver más allá de este papel.

Muchos ciegos ven con los ojos, otros corren siendo cojos, ¡necios y cobardes! ¡impregnaos de estas palabras para así saber tratarlas!

 

Al rozarme tus fonemas, yo ya nada más ansío, pues ya todo se impregna, del color de mis sentidos.

Si me tocas o sonríes, si me miras o susurras, sólo busco por respuesta, tu enseñanza más profunda. 


 

<<Es imposible no mirarte si sales de una hoja de papel, si viertes tu tinta por mis dedos... siempre rellenas mis folios vacíos, los espacios de mi alma... ¿quién?, ¿quién?>>, 

quien quiera que me escuche, quien no quiera que me ignore, pues tu sola melodía es el más bello de los acordes.


Como siempre te agradezco ese canto en la mañana, ese rayo de luz, que da vida a mi ventana.

Ésa que se abría al comenzar la poesía, ésa que quería alumbrar mi nuevo día... cuando yo ya no era nada, nada...


Maldigo el día en que acabe todo esto, pues todo tiene un fin, aunque yo no quiera verlo.

Si existe un más allá quiero un lápiz y cuaderno, para siempre estar contigo, despierto o en el sueño más eterno.

viernes, 15 de mayo de 2020

La humanización



El ser humano es, cada vez, más humano. De hecho, quiere ser aún más humano.
El intento de alejarse cada día más del resto de los animales, hace que esta especie "elegida" se sitúe cada vez más lejos de su propia naturaleza.

Y es que esa palabra, "naturaleza", es cada vez menos inherente a la especie humana.
Cuanto más evolucionamos, menos queremos recordar que una vez formamos parte de ese conjunto de bestias; que llegamos a compartir costumbres. Nosotros somos diferentes: somos seres inteligentes, superiores. ¿Cómo, si no, podríamos estar leyendo este texto desde un teléfono móvil o construyendo rascacielos más altos que cualquier árbol milenario?

El ser humano, desde sus orígenes, ha tenido la necesidad de indagar, de construir, de dar rienda suelta a su única e inigualable imaginación y creatividad. Desde la invención de armas para la caza, al dominio del fuego, la agricultura, la creación de la escritura o la utilización de un lenguaje de extrema utilidad para nuestra comunicación.
Viendo todos estos (y muchos otros) factores podría decirse que el ser humano es una raza superior. Ningún otro animal es capaz de asemejarse a lo que el ser humano es capaz de realizar. Con el desarrollo de la ciencia, la medicina, los avances tecnológicos, hemos llevado el mundo y nuestra propia existencia a unos niveles nunca jamás imaginados, estamos dominando el mundo, la naturaleza y desentrañando todos los enigmas habidos y por haber dentro del mundo que nos rodea.


Hasta aquí, en lo que concierne a las capacidades de esta raza elegida, es bastante evidente que somos una especie única y sin parangón. Pero todos estos avances y el jugar a ser dioses es mucho más peligroso de lo que parece:

Psicológicamente, el ser humano está avanzando a pasos agigantados hacia su enajenación absoluta; es cada vez más insensible, más inservible y, por supuesto, más nocivo para sí mismo y para el mundo que le rodea. Todo esto genera una serie de problema psicológicos a esta especie elegida que, cuanto más avanza la sociedad, más se acabará convirtiendo en algo de lo más común: y es que llegará el momento en que esta "patología congénita" acabe siendo algo absolutamente normal.
 
Gracias a la tecnología y a la automatización y virtualización de procesos, cada vez tenemos menos contacto real con nuestros iguales, y es que incluso algo tan habitual como hacer la compra o quedar con amigos se realiza cada día, de forma más habitual, de forma no presencial.
Con todo esto, nos volvemos seres inútiles. Si bien es cierto que cada día progresamos más tecnológicamente y sabemos más, paradójicamente nos volvemos más inservibles, ya que tareas habituales e inherentes al ser humano están siendo sustituidas por máquinas, por procesos no realizados por nosotros mismos, lo que nos hace perder el hábito de hacer estas actividades.

No olvidemos que el ser humano es un animal creativo, una raza que necesita expandirse, mejorar, idear e imaginar, y si se le cortan las alas solo puede llevar a una salida: la frustración.
Esta frustración, el mal endémico del ser humano en la edad moderna, es el origen de todos los males en el mundo: las guerras, la pobreza, la envidia, las depresiones...
Un ser humano frustrado es una máquina de generarse problemas a sí mismo y, por ende, al resto de la sociedad. La deshumanización, la pérdida de las raíces que el ser humano tiene con la naturaleza, el alejamiento cada vez mayor que tenemos respecto a nuestros orígenes, está acabando con nuestra propia especie.

Para evitar la mencionada frustración, el ser humano necesita idear y crear. Al estar cada día más incapacitados para hacerlo, ya que vivimos en una sociedad con una serie de normas y estructuras donde prácticamente lo tenemos ya todo definido, lo único que nos queda es inventar soluciones a problemas inexistentes, generar ideas nuevas que en un principio son innecesarias, pero que nos hacen sentir mucho más útiles a esta vida que solo vamos a vivir una vez (hasta que alguien demuestre lo contrario).
Muchas veces, estas nuevas ideas que creamos para satisfacer nuestra necesidad de creer en algo nuevo y generar ilusiones, no son más que intentos fallidos; malas, muy malas ideas, que pueden llevar a la gente a situaciones peligrosas e incluso a poner en peligro parte del mundo que le rodea con creencias erróneas, adulaciones a individuos o seres inexistentes, creencias en algo que se transforma en nuevas costumbre, ideas revolucionarias innecesarias un con una base insostenible... con el simple objetivo de buscar algo diferente en lo que creer, algo a lo que aferrarse y algo que nos haga sentir especiales.


En definitiva, esta carrera por la humanización, por la desnaturalización del ser humano, está enajenando a la propia especie. Y la mala noticia es que parece ser una carrera sin línea de meta.



martes, 24 de marzo de 2020

La Purga




Ninguno de nosotros había vivido esto antes. Una pandemia a nivel mundial, gente recluida en sus casas durante un tiempo indeterminado, muchos de ellos perdiendo su trabajo mientras no pueden hacer otra cosa que mirar por la ventana con los ojos humedecidos. Otros, trabajando, expuestos al contagio de un virus que nos ha cogido a (casi) todos por sorpresa. Los menos agraciados, cerrando los ojos antes de tiempo, para abandonar este mundo en solitario.

Parece una de esas películas del fin del mundo que tanto nos gustaba ver en la televisión. Sin embargo, es real, muy real.

Ninguno damos crédito a algo que, más pronto que tarde, acabaría sucediendo.


Conspiración.

El dinero mueve el mundo: la economía, la codicia del ser humano, las ganas de poder.
El nivel de industrialización, los avances tecnológicos y la carrera por progresar cada vez más, hace que las principales potencias mundiales sean capaces de cualquier cosa con tal de conseguir sus objetivos.

Pero, ¿hasta qué punto le interesa una pandemia mundial a las principales economías?
Estados Unidos y China son las principales potencias del planeta; esta segunda ya emergió hace unos años y su exponencial crecimiento está poniendo patas arriba la economía mundial. Casualmente, es aquí donde ha aparecido el primer caso de este enigmático virus. ¿Casualidad?

El principal sospechoso al que se ha señalado con el dedo es China, allí es donde apareció el virus, en la ya famosa ciudad de Wuhan. En un principio nadie habría sospechado de ellos, ya que carece de sentido crear algo que destruye a tus propios habitantes. La cosa cambia cuando pasan las semanas y vemos que el virus se propaga por todo el mundo, afectando a todas las economías, principalmente la europea y la estadounidense, mientras en China ya parecen haberlo controlado.

Recordemos que, al principio de toda esta historia, un científico chino ya alertó de que algo estaba pasando, un virus había aparecido y podría llegar a ser devastador para el mundo. Este hombre fue acallado por el gobierno chino y, a los pocos días, murió. Hay quien dice que fue a causa del Coronavirus, otros, que había intereses de fuerza mayor para que “desapareciese”.

Casualmente, cuando China ya se está recuperando de todo esto, cuando incluso parecen haber inventado una vacuna, es cuando el resto del mundo está en clara recesión y enfrentándose a este gran problema. China exporta material sanitario y ayudas al resto del mundo, limpiando su imagen y pareciendo “el bueno de la película”.

En el otro lado, tenemos a Estados Unidos.
Como bien sabemos, la rivalidad entre estas dos mega potencias es feroz. A Trump le interesa a toda costa quitarse de encima la incipiente hegemonía China. Infectando el país del Sol Naciente con este virus, conseguiría dos claros objetivos: Que la gente pierda confianza en el mercado asiático y que la población china se vea mermada.
De ser esto cierto, podríamos estar ante una nueva Guerra Mundial. Quizá silenciosa, quizá sin que veamos armas ni aviones... posiblemente sin que sepamos que estamos en guerra.


Naturaleza.

Estamos acostumbrados a vivir en una sociedad de consumo: con nuestra casa, coche, televisión y todos los bienes y servicios que queremos, incluso con infinidad de ellos que ni queremos o necesitamos. También nos permitimos (lo que antes eran lujos) viajar a conocer otros países, en rápidos aviones o cruceros por el océano. Somos una sociedad que ha nacido viendo esto, lo hemos mamado desde pequeños, por lo que nos parece algo normal.

La inmensa mayoría no conocemos la guerra en primera persona. Podría decirse que no sabemos nada acerca de la guerra. De vez en cuando vemos noticias en televisión de gente que pierde la vida en países que parecieran salir de una película, como Afganistán, Iraq, Sudán o el Congo, pero no es más que eso, noticias de un mundo completamente ajeno al nuestro, que sirven como inspiración a directores de cine para seguir entreteniéndonos con sus filmes.

Pero hagamos retrospectiva y miremos al pasado:

Desde tiempos inmemoriales, el hombre ha vivido en guerra. No se conoce ninguna época en la historia de la humanidad en la que no hayan existido guerras, en alguna parte del mundo, tan siquiera durante un período de unos pocos años. Desde la remota Sumeria, pasando por Mesopotamia, grandes imperios como el Romano o el Persa, o más recientemente, desde el siglo XV hasta nuestros días, con la Guerra de los 30 años o las Guerras Mundiales. Nunca, nunca en la historia hemos vivido en paz.

Tampoco nos hemos salvado de las pandemias. En el siglo XIV, la Peste Negra asoló Europa hasta aniquilar a prácticamente la mitad de la población. Y, sin ir más lejos, hace apenas 100 años el cólera arrasó a más de 50 millones de personas en todo el mundo.

Esto, por citar únicamente un par de ejemplos. La realidad es que cada pocas generaciones existe una gran pandemia que mata a miles, si no millones de personas.

Ni que decir cabe, que ninguna de estas pandemias fue obra de conspiración alguna del ser humano, sino de simples mutaciones de virus.

Ahora, veamos dos puntos muy interesantes a tener en cuenta sobre la evolución del mundo en que vivimos, en lo que concierne al ser humano: la superpoblación y el uso del planeta.

En el siglo XV, hace tan solo 500 años, la población mundial era de unos 500 millones de personas. Esta población fue elevándose de forma progresiva hasta alcanzar los 1.000 millones de habitantes en la Primera Revolución Industrial, allá por el año 1800. En poco más de 100 años, a comienzos del 1.900, la población mundial se había triplicado. Hoy en día, estamos hablando de más de 6.000 millones de habitantes, que según estimaciones, serán 10.000 millones dentro de unos pocos años.

Como podemos imaginar, este crecimiento es insostenible. Estamos hablando de miles de millones de personas con unas necesidades; necesidades alimenticias, de consumo energético, consumo a nivel ocio, transportes, generación de basura, etc. Los recursos del planeta son limitados, ¿hasta cuándo podrá seguir dándonos de comer y de vivir este pobre y explotado planeta, que tan generosamente nos ha permitido permanecer aquí tantos años?

Visto todo esto, no cuesta mucho imaginarse que, en un país donde actualmente viven más de 1.400 millones de personas, en una ciudad como Wuhan, con 11 millones de habitantes (sí, en una sola ciudad), donde muchos de ellos viven acinados, en condiciones anti higiénicas, con alimentos en no mejores condiciones… lo raro es que no se haya expandido un virus o cualquier otro tipo de enfermedad mucho antes. Y, visto lo visto, suerte tenemos de que esta pandemia mundial en la que actualmente estamos envueltos, no sea más que un “simple intento” de pandemia, un pequeño test que nos hace la madre natura.

Si bien es cierto que vivimos en un estado de emergencia mundial, no debemos olvidarnos que el ser humano siempre ha estado inmerso en situaciones similares (normalmente mucho peores) a lo largo de la historia.

No olvidemos que somos la generación que más comodidades ha tenido y mejor ha vivido a lo largo de la historia conocida. Seguramente, por eso mismo nos coge a todos por sorpresa. Por ello cuesta tanto no escaparse al bar a tomar algo, salir con el teléfono móvil a cazar Pokemon o pasar la tarde en un enorme centro comercial, comprando artilugios o ropa innecesaria.
Es la razón por la que la gente no es capaz de aguantar 30 días en su hogar (con abundante comida y bebida, televisión o teléfono móvil). Ya le gustaría a nuestros abuelos y bisabuelos (o quienquiera de cualquier otra generación) estar encerrados en sus casas, en las condiciones actuales.


El futuro.

La gente más optimista cree que esto es una buena lección para la humanidad, que todo cambiará y comenzaremos a dar valor a cosas que antes no hacíamos, o que aprenderemos a cuidarnos mejor los unos a los otros. 

Más que un optimismo real, podría decirse que es una forma de animarse, autoconvencerse de que existe una solución a este agujero sin fondo.

La realidad es que, en cuanto pasemos todo esto, nos olvidaremos de lo sucedido. La gente seguirá siendo egoísta, mirando por sí misma, calmando su sed en centros comerciales, invirtiendo su tiempo en conseguir el teléfono más novedoso o viajando a los más lujosos resorts, dentro de países inmersos en el hambre y la desigualdad.

Seguiremos intentando mejorar la economía, desarrollando la tenología, automatizando procesos, llevaremos la ciencia a un nivel superior. Tal excelencia evolutiva irá haciendo a esta raza cada vez más inservible... y aniquilando nuestro hogar, nuestro planeta, para llevarlo hasta la extenuación.

Desgraciadamente, esto solo es el comienzo de lo que muchos de nosotros no terminaremos de ver. Algo mucho peor está por llegar, algo que afectará de forma casi decisiva a esta especie maldita. Y es que, la naturaleza seguirá con su purga para intentar sobrevivir.